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martes, 21 de noviembre de 2017

Identidad, sociedad y literatura: La identidad de la mujer chilena expresada en la literatura actual.

Maturana 1
Colegio Altomente. 
Martina Maturana Olavarría
Lenguaje y Comunicación
2º medio
25 de septiembre, 2017.


Identidad, sociedad y literatura: La identidad de la mujer chilena expresada en la literatura actual.  

Resumen: Este ensayo trata sobre la evolución de la identidad de la mujer chilena hasta la actualidad, expresada en la literatura que rige hoy. A través de ésta logramos ver cómo se ha plasmado una identidad fuerte, con voz en la sociedad plasmando el perfil de una mujer que quiere mostrarse como un ser pensante, que no le teme al qué dirán, y que el hombre no distinto a ella en carácter. Es a través de la  expresión artística donde lo demuestra, utilizando medios alternativos para expresarse como lo sería una página de Internet, acorde a esta nueva época tecnológica.

Palabras claves:  Identidad, mujer chilena, literatura chilena, igualdad de género, sociedad.
                                                                                                                                                                                               
“Identidad es un conjunto de rasgos propios de un individuo o de una colectividad que los caracteriza frente a los demás y la conciencia que tiene una persona de ser ella misma y distinta a las demás”[1].

Para G. W. F Hegel[2] la identidad está basada en la negatividad , tal como lo plantea la RAE. Es la negación de un algo, sea un grupo o una persona. Además, corresponde y precisa de un reconocimiento mutuo ya que de esa manera, para poder ser yo tengo que negar que existen otros pero a la vez también tengo que ser idéntico a mi mismo.

Pero todo sujeto es parte de un colectivo, es un ser social.  Entonces también existe lo que se conoce como la identidad nacional o identidad colectiva, ya que al estar hablando de una “nación” nos estamos refiriendo a un grupo de individuos que han nacido en un territorio, forman parte de una comunidad, como lo serían los gitanos, o bien, simplemente, sienten lazos de pertenencia con las costumbres y tradiciones de tal nación.

Si nos miramos en nuestra construcción de identidad chilena, ésta aún no termina por definirse. Está en un constante cambio, tratando de definirse como país y todo esto se debe, en parte, a que Chile fue uno de los países conquistados por España. Su población creció en base a los mestizos, que eran los hijos de españoles con indígenas. Todo esto produjo que existiera una confusión con respecto a dónde pertenecían los chilenos. No obstante, Chile tiene una serie de elementos que lo caracterizan y lo diferencia de otra nación igual que cualquier otro país, como serían las tradiciones, usos y costumbres, que de la mayoría fueron adoptadas por nosotros de los Españoles: el lenguaje, la gastronomía y los símbolos patrios.

Desde hace muy poco la identidad de la mujer chilena, a mostrado un notorio desarrollo como parte de la identidad nacional cambiante. Está comenzando a formarse como algo concreto en nuestro país: se había creído desde siempre que la mujer era quién debía quedarse en casa, para hacerse cargo de la vida familiar, específicamente de la crianza de los hijos y las labores domésticas. Por ende, toda labor que no fuera relegada a ello era mal visto por la sociedad chilena. De ahí que cualquier expresión de la mujer como por ejemplo su presencia en la literatura, quedaba fuera simplemente por el hecho de ser mujer en la época equivocada y sólo algunas pocas tuvieron el valor de desafiar los cánones de su época.

A partir de la mitad del siglo XIX, surge una nueva corriente que tras emerger instala un nueva imagen femenina: deja ver a la mujer cansada de la opresión en la que está sometida a vivir y nace una nueva mujer, más rebelde contra todo lo establecido y es ahí donde comienzan a aparecer los movimientos feministas que les sirvieron para poder abrirse camino y cambiar su situación. Un ejemplo de esta clase de mujer en nuestro país sería Gabriela Mistral que se atrevió a desafiar las normas impuestas y consiguió hacerse oír a pesar de la negativa a la literatura femenina.

Esta nueva identidad chilena femenina no busca compararse con los movimientos feministas, sino que busca instaurarse como algo sólido. No quiere sobresalir sobre los hombres ni mucho menos. Busca mostrarse como un igual y que se les sea tratadas de la misma forma sin distinción. No tienen miedo de demostrarlo y uno de los medios que han utilizado para hacerse llegar a todos con esta nueva realidad es la literatura actual. No obstante, a pesar de que las mujeres han logrado muchos cambios, la publicación de libros femeninos es algo que aún busca la aceptación total ya que siguen habiendo diferencias notorias.

Paulina Flores, chilena y autora de “Qué vergüenza[3]” expone que: “Es más fácil aquí escuchar a los hombres, son mucho más visibles . Una mujer tiene que ser muy buena, tiene que destacar mucho para salir en la foto al lado de un hombre como profesional. Esa especie de chaqueteo, eso de que la gente hable de ti para referirse a cosas superficiales, como lo que pasaba en los Juegos Olímpicos, ¿sabes?,  pues igual con las escritoras.  No escribo sobre cómo deberían ser las mujeres tras la revolución feminista, sino sobre cómo son ahora las mujeres, y algunas son muy machistas.”.

También sostiene que la literatura "sigue siendo un arte muy conservador en comparación con otras artes”… “Evidentemente, somos un grupo aparte en cuanto a reivindicaciones, pero no me parece que se nos tenga que tratar también como grupo aparte en términos de literatura.”.

Y como la literatura es todo lo que comunica algo, hoy por hoy en la era de la tecnología podemos entender que un libro no es la única manera de hacer literatura como es en el caso de Martina Cañas Morales, autora de la FanPage[4] de Facebook “Relatos de una Mujer Borracha”, donde narra fragmentos de su vida bajo su seudónimo. En estos escritos, la protagonista no tiene miedo a enfrentarse a ser quién es y mostrar un perfil de esta “nueva mujer chilena” que no se muestra diferente a un hombre: una mujer buena para el trago, los hombres, reír, criticar y ser feliz. Muestra un nuevo perfil sin pudor ni estereotipos. Martina Cañas Morales se ha mantenido en el anonimato a pesar del éxito de sus publicaciones,. Prefiere mantenerse así ya que no busca la fama, busca liberación, humor y recreación. Sin duda, la autora quiere demostrar que esta nueva identidad no está dispuesta a guardarse nada por temor a la vergüenza. Más bien es una forma de liberarse de toda la opresión. Esta nueva mujer no le da miedo estar sola y hacer cosas por sí sola, quiere llorar sola, enojarse sola y tiene derecho a decidir si quiere hijos o no, si quiere trabajar y tener las mismas posibilidades que los hombres. 

Martina Cañas comenta también, que tanto hombres como mujeres podemos cumplir nuestros sueños. Somos libres, la vida es una sola. “A todo se le puede dar un nuevo significado, incluso las grandes ‘cagadas’ que una se manda pueden ser positivas, todo depende desde donde lo miremos” y le gustaría clarificar que:…“desde ningún punto de vista esto es promoción de consumo. Es vivamos la vida loca y de vez en cuando, vivamos arrepentidas de lo que hicimos la noche anterior.”. (Martina Cañas Morales, diario Bíobío. 2016)

Otra escritora actual, de nombre Josefa Wallace, autora de “Pepi la Fea” partió de una forma similar a Martina Cañas: por medio de una página de Facebook “Confesiones del Metro de Santiago”. En ésta comparte una historia de amor con un español y alguien que creía era su amiga, dando como resultado buena aceptación por parte de la gente y animándola a seguir esa historia en un blog personal.

Sus obras están escritas  en un lenguaje cercano, de una manera que sólo un chileno puede entenderlas debido al uso de modismo en todo el texto, por lo que causa una mayor cercanía con el público. Además de que la autora, Josefa, escribe sobre cosas que los jóvenes, en su mayoría, pueden sentirse identificados al respecto como lo sería Messenger o un romance por internet.

Josefa Wallace no tiene miedo de admitir que tiene problemas de autoestima. Es más, en su libro habla sobre ello y no le apena para nada porque es una de las realidades de la mujer chilena. Además comenta que: “La chabacana[5], que aparece en el libro, está inspirada en varias chabacanas que he conocido. Yo creo que hasta un poco en mí, porque todas hemos sido un poquito zorras en algún momento de la vida. Todas tenemos algo de chabacanas.”.

Se entiende entonces que la identidad de la mujer chilena actual es una mujer que no le importa mostrarse tal cuál es: con  todo  sus defectos. Es una mujer que no  le acompleja estar soltera y admitirlo. “Tampoco le importa si quiere ser jote[6], es su decisión.”.

Es un individuo socializado con personalidad crítica, con dominio cultural, que le da gran importancia a la autonomía y a la libertad. Tiene  opinión y quiere que ésta sea escuchada y respetada. Se conforma una nueva identidad de individuo.
Las actuales escritoras se atreven a  hacer una crítica a los estereotipos de lo femenino, usando un lenguaje cercano, a veces burdo, como si expresaran explícitamente lo que piensa la protagonista.

Aún la identidad de nuestra mujer chilena tiene mucho que caminar y  resignificar. Se espera que las próximas generaciones de escritoras puedan continuar plasmando este cambio y  sosteniendo este espacio ganado.


Bibliografía:














[1] Real Academia Española.
[2] Georg Wilhelm Friedrich Hegel fue un filósofo alemán. Recibió su formación en el Tübinger Stift, donde trabó amistad con el futuro filósofo Friedrich Schelling y el poeta Friedrich Hölderlin.

[3] Nueve relatos que conforman su primer libro. Entrega una visión despojada, de una sinceridad apabullante, de la vida actual en las ciudades: mujeres que viven en edificios de viviendas; hombres que, al perder su trabajo, revelan los frágiles cimientos que sustentan la familia; jóvenes que trabajan en bibliotecas o en locales de comida rápida, y que recuerdan el día en que perpetraron un pequeño robo, las razones que los llevaron a separarse o aquel instante en que perdieron, definitivamente, la inocencia.
[4] No es más que una página web diseñada por personas que desean desarrollar o emprender un negocio por medio de la red. Un ejemplo son las empresas que promocionan sus servicios por medio de páginas web. Y de esta manera captan la atención de futuros clientes y promocionan su artículo, producto o servicios ya dependerá del negocio que este quiera emprender. Y lograran ganar fans lo que traduce incrementos de pedidos e ingresos para esta persona.

[5] Que es grosero, ordinario o de mal gusto. Hace referencia a un personaje de su libro.
[6] Forma despectiva de referirse a un varón que galanea en demasía o insistentemente con una mujer o viceversa.

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