La adopción es la manera de formar una familia, donde el matrimonio logra integrar como miembro a un niño que no es biológicamente suyo. Su objetivo es conseguir que el niño salga de su estado solitario, donde conscientemente sabe que no tiene padres, donde su nueva familia se encargará de otorgarle su derecho a recibir amor, a tener una nueva vida, a la educación, a su felicidad y a desarrollarse en un espacio familiar.
Para cualquiera niño es importante encontrarse en un núcleo familiar, sin embargo por parte de la sociedad que parejas homosexuales decidan adoptar ha sido muy cuestionando negándoles un derecho tanto a estos matrimonios de convertirse en padres como de los niños que aún no tienen un hogar y anhelan uno.
Entonces, ¿es tener dos padres del mismo sexo algo perjudicial para el niño? ¿Cambia algo en su manera de pensar y relacionarse con su entorno?
Por un lado, hoy en día la "sociedad" considera este hecho como algo negativo , pues ésta piensa que el niño se verá afectado en sus decisiones y gustos gracias a las preferencias de sus padres debido que deberá criarse en un ambiente con padres homosexuales cuando no debería ser de esta manera pues si hemos avanzado tanto en la tecnología y la ciencia porqué no, también, en moral.
Las opiniones varían según la sociedad, las personas que habitan en ella y las investigaciones científicas, y ante la cuál se tienen distintas posturas, pero hay que tener en cuenta que estas parejas y niños también tienen ese derecho innato de formar una familia y ser parte de una.
Las parejas homosexuales tienen las mismas posibilidades económicas, la posibilidad de darle el amor que un niño necesita y en general la misma capacidad, al igual que una pareja heterosexual, de criar a un niño con valores y una capacidad critica de razonar por ellos mismos al igual que cualquier otro niño.
Cada uno, además, es dueño de sus pensamientos, en lo que desea creer y no creer, hacer y no hacer y con el paso del tiempo de lo qué somos ya que esas son cosas que cada uno es responsable, obstante a nuestros padres quienes se encargan de enseñarnos valores.
La manera de pensar y de relacionarse con su entorno de un niño no tiene nada que ver con las preferencias sexuales de sus padres. Es su dependencia y el no ser igual que los demás lo que da esa libertad de poder decidir con quien compartir nuestra sexualidad y nuestra vida independientemente sea hombre o mujer.
Todo este rechazo a que se formen familias "diferentes" es debido a que la sociedad no está acostumbrada a esto, a que en un principio sus padres no les enseñaron que cada persona es igual a otra y por ende tienen la misma capacidad que todos.
Un niño que crece en un ambiente como este tiende a ser más tolerante y con una mente más abierta que el que se crió en un ambiente más convencional.
Finalmente, la sociedad poco desarrollada moralmente rechaza a estas parejas de formar una familia. El ser humano tiene fortalezas y debilidades pero cuando se habla de amor, algo completamente propio del ser humano, no hay que ignorar el deseo de las parejas y niños de querer ser parte de algo.

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