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miércoles, 30 de octubre de 2019

Ensayo: Crisis de representatividad política y medios de representación política en la juventud.


Martina Maturana Olavarría.
4° medio.
Lenguaje y comunicación.
30/09/2019







Crisis de representatividad política y medios de representación política
en la juventud.










Mediante el presente trabajo se busca exponer respecto a la crisis de representatividad política y los medios que utiliza ésta al día de hoy para hacerse valer.
Para entender de mejor manera lo expuesto en este trabajo, debemos saber primero qué se entiende por representación.
Para la RAE, de manera muy sencilla, podemos decir que es un conjunto de personas que representan a una entidadcolectividad o corporación. Pero si vamos un poco más allá, podemos decir que “representar” significa: estar presente en lugar de otra persona en beneficio de sus intereses. Por tanto, es una relación social y de poder que se funda en la confianza que deposita una persona en otra para que “represente” sus intereses y demandas frente a otros intereses y demandas.  
En un gobierno representativo, el titular del poder político, el pueblo, no lo ejerce por sí mismo, sino por medio de sus gobernadores o legisladores. Así, la representación política ocurre cuando los actores políticos hablan, abogan y actúan en nombre de otros en la arena política: consiste en hacer presentes las voces, opiniones y perspectivas de los ciudadanos en el proceso de elaboración de políticas públicas.
Ahora bien, vivenciamos a diario el distanciamiento entre los jóvenes y la política por la desconfianza y la falta de credibilidad que se le otorga a ésta en estos tiempos; que los políticos son “corruptos, “mentirosos”, “ladrones” y sólo interesados en sus “agendas” son adjetivos que dan cuenta de lo dañada que está la relación entre el ciudadano y sus representante, en esta llamada “crisis de representación” que se ha instalado en el Chile de hoy.
 Aquello resulta para nuestros padres y abuelos diferente, pero claro… debemos entender que ellos crecieron bajo el velo de una dictadura militar, y era entendible que pelearon por abolirla, con intereses distintos a los actuales, con la necesidad explícita de la unión de muchos para lograr el objetivo.
Ahora, siendo esos jóvenes de antaño los adultos de esta generación, no entienden el tipo de lucha que nos tocó afrontar a nosotros, los jóvenes. No es la búsqueda de la democracia perdida, ni la defensa a los derechos humanos. Es una mirada con preocupación al mundo en el que vivimos y sus recursos. Qué temas nos mueven:  el reposicionamiento de la mujer, el cuidado por los recursos hídricos, crisis de cambio climático, las luchas contra el patriarcado y el sistema económico imperante, entre varios temas.
Aquello representa un cambio de paradigma en la manera en la que la sociedad adulta observa el papel de los jóvenes: de considerarnos como meros “adultos en espera” a entender nuestro papel como elementos activos del cambio social.
Nosotros, los jóvenes chilenos, no nos sentimos representados por la clase política al percibir que ésta no legisla en pos de los intereses de la juventud. Esto se ve reflejado, por ejemplo, en la carencia histórica en nuestro país de una política pública en juventud y en las frustraciones generadas luego del movimiento pingüino de 2006, donde los planteamientos de los estudiantes fueron escasamente considerados.
El interés por la participación política de los jóvenes parte, en primer lugar, de una mayor conciencia de la sociedad actual sobre el derecho de la infancia y la juventud a ser escuchados, y eso es una de los antecedentes de la supuesta “crisis de representatividad”.
Claudia Heiss, doctora en ciencias políticas y profesora asistente del Instituto de Asuntos Públicos (INAP) de la Universidad de Chile y política indica que:
Hoy en día Chile es el país que tiene la baja de participación electoral más drástica de América Latina y la cuarta a nivel mundial. En que la gente aspira a relaciones mucho más horizontales, pero también a factores específicos.
Asimismo, en el último informe mundial de la ONU sobre juventud se reclama que las sociedades democráticas, como es en el caso de Chile, deben ofrecer oportunidades a cada nueva generación de jóvenes para expresar sus opiniones y para que sus intereses queden representados en los procesos legislativos. Sin embargo, como se apunta en el informe y como ya mencioné anteriormente, gran parte de la población joven mundial se siente desilusionada con la política general y en clara desventaja frente a los adultos en las leyes y medidas parlamentarias.
Según la encuesta presentada en el mismo informe en más de 33 países, solo un 44% de los jóvenes entre los 18 y los 29 años “siempre votan” frente al 60% de los ciudadanos del resto de rangos de edad. 
Sin embargo, pudiere ser que la “representación política” de nosotros los jóvenes, no necesariamente se exprese en la acción del voto como una manera activa de manifestarse.
Tal vez no vayamos a votar a una urna como es lo esperado. ¿Cómo entonces nos hacemos oír? El activismo se expresa en nuevas formas: las peticiones por internet, los movimientos sociales (como el “boycott”), la música y la cultura (como el rap, el hip-hop o el graffitti) o las protestas en las calles o movilizaciones sociales, como hemos visto bastante en estos últimos tiempos.
El activismo está en pro de una determinada doctrina, partido entre otros. Es aquella ideología, doctrina y comportamiento de cada uno de los integrantes activos de una dada organización, sociedad, partido u organismo que apoya, ampara y practica la “violencia”, bien sea para fines políticos, económicos, religiosos o sociales. Lo característico de esta actividad, por tanto, es la protesta o manifestación, puesto que generalmente cuando se habla de activismo se tiene en mente el cambio en una determinada comunidad, suponiendo que dicho cambio significaría una mejora.
Violeta Montero, socióloga y docente del departamento de Administración Pública y Ciencia Política de la Universidad de Concepción expone que hay que:
[…]comprender los problemas y desafíos de la organización, y buscar soluciones creativas e incluyentes de las demandas sociales que nos aquejan por parte de los políticos y la política en sí. […]
En efecto, se deben entender nuestras demandas, porque lo que nos aleja de la política es que no se tome en cuenta la importancia de lo que se está pidiendo. ¿El cambio climático no es, acaso, algo que nos afecta a todos? ¿las luchas feministas no son parte también de las demandas de un colectivo importante de la sociedad? Nuestras demandas no son muchas, pero son de gran magnitud y de gran importancia para el desarrollo de un futuro, que no es el de nosotros solamente, sino de los próximos niños y jóvenes. Hasta el Banco Mundial ha identificado la ciudadanía activa como una de las actividades más importantes para lograr una transición positiva hacia la edad adulta, tanto para los jóvenes de hoy como para las siguientes generaciones.
Me quiero detener un momento en la acción de las manifestaciones y movilizaciones. Podemos hablar de que éstas han evolucionado, como la mayoría de los fenómenos sociales. Fernando Atria, autor de una serie de columnas presentadas en un libro “La mala educación”, el cual tomé como fuente para este ensayo, dice que siempre habrán ideas verdaderas que defender e ideas falsas que atacar mientras ello aporte a que el bienestar, la felicidad y el desarrollo pleno de unos no dependa de la miseria, la infelicidad y la ignorancia de otro, pues en tiempos en que la ausencia de nuevas verdades humanas nos tiene de rodillas ante las verdades del dinero, un esfuerzo como este no resulta para nada trivial.
Asimismo, Francisco Figueroa, vicepresidente de la FECH 2011, explica que con los “puntos de vista” hay gente que se crucifica viva, gente que secuestra aviones y los chocas contra edificios, y por consecuencia, hay puntos de vistas que implican negarle a millones de jóvenes la posibilidad de ser sujetos de su propia vida.
Me parece que ahí está el mayor escollo de la representatividad política; entonces sería que la falta de credibilidad de nuestras ideas y sólo la defensa de lo que ellos, los ministros, diputados, políticos en general, creen para defender sus intereses personales y no el de la masa.
Nosotros los jóvenes somos sistemáticamente marginados debido a nuestra corta edad, oportunidades limitadas y supuesta falta de experiencia. Esta agrava el problema.
A final de cuentas, poco importa la veracidad abstracta de una idea si no logra movilizar conciencias, y eso, como en la revolución de los estudiantes en 2011, es lo que está pasando hoy en día, y de mayor extensión aún, con la crisis climática y el feminismo. Esto es una revolución a nivel mundial para defender nuestros y los derechos de todos.
En el mismo libro, Fernando Atria escribe que la política que es sólo presión y negación, no es política, es acción de mercado. Y, por tanto, la idea de que la política es negociación, es la consumación del neoliberalismo, porque es la privatización de la política misma. En consecuencia, en Chile las instituciones políticas están construidas para que no sea posible decidir, y haya que negociar, y que por tanto, para la llamada crisis de representatividad la apuesta aquí es a la acción inmediata del pueblo, saliendo a la calle a decir “no” a algo. Esto ya supone alguna representación, porque las personas que se manifiestan en la calle reclaman actuar no sólo a nombre de ellos mismos, sino del pueblo. Y esto, es lo que conocemos como el activismo nombrado anteriormente.
Greta Thunberg, la creadora del movimiento "Fridays for future" y activista por el cambio climático, el pasado 19 de septiembre frente al Congreso de Estados Unidos expone, que:
[…] Estoy presentando este informe como mi testimonio, porque no quiero que me escuchen. Quiero que escuchen a los científicos. Y quiero que se unan detrás de la ciencia. Y luego quiero que actúen. […]
Asimismo, en diciembre de 2018 en la COP24, en Katowice, Polonia, Greta aseguró que intervenía en "nombre de la justicia climática". La activista comenzó su discurso acusando a los presentes de hablar solo de "crecimiento económico" por miedo a ser impopulares.
Aquello representa lo que expone Atria en el libro: que la política que es sólo presión y negación no es política, es acción de mercado. Pero lo que realmente impacta más, y da más credibilidad a lo expuesto en este trabajo es que fue dicho por una adolescente, una joven de 16 años, que incita al activismo y actuar frente a lo que nos concierne. Eso es representatividad política, lo quieran o no. Y lo más triste de todo, es que este tipo de tarea nos la dejan a nosotros, pero cuando hay que tomar medidas al respecto no se nos escucha.
Nos mostramos “reacios” a comprometernos con instituciones políticas centralizadas y hereditarias que consideramos, no representan nuestros intereses, porque son instituciones dominadas por gente vieja, masculina y procedente de ambientes de nivel económico medio o alto; lo que en mi caso, como mujer, me aleja aún más de la política en Chile, pues son aquellos con privilegios que no saben que tienen, lo que asusta. ¿Por qué asusta?... nunca se sabe que es lo que pueden llegar a realizar, en torno a sus propios intereses como hombres, blancos y acomodados, donde la necesidad de subsistir no ha sido sentida.  
Por ello, así como el aumento de la participación política de las mujeres beneficia a la sociedad en su conjunto, la presencia de jóvenes en puestos de toma de decisiones beneficia a todos los ciudadanos y no sólo a los jóvenes. Para dar más fuerza a mi idea, en relación a las luchas feministas y la representatividad política, según datos de la Unión Interparlamentaria, sólo 12 países en todo el mundo tienen más de 40% de mujeres en sus cámaras de diputados o legislativos unicamerales.
El activismo de este movimiento es tan importante, que podemos relacionar la acción de querer abolir el sistema económico imperante, neoliberal y patriarcal, con el problema del especismo, el cual está relacionado derechamente con el cambio climático.
En primer lugar, el actual movimiento feminista es el más grande de la historia de Chile, en cuanto a su extensión y visibilidad, el que está enfocado principalmente en terminar con la violencia hacia las mujeres. La violencia física y también la simbólica, la que tiene que ver con la discriminación y las desigualdades que vivimos desde el colegio, razón del sexismo y de los privilegios del macho chileno. Tener una postura firme en esta temática y salir a marchar por lo que nos pertenece de manera innata, es representatividad política.
La razón de discusión entonces, es que el capitalismo neoliberal se ha convertido en el dispositivo de mayor opresión para las mujeres. El resultado es un creciente e instrumental aumento de la violencia contra las mujeres. Por lo que refuerzo, que tener claro esto y saber que eso no es lo que queremos para el futuro, nos hace plantearnos desde la vereda de la representatividad política.
La representación entonces, es una relación social y de poder, que ha ido evolucionando con el tiempo. Son nuevas formas de manifestar lo que nos concierne. Aquellas situaciones que ya he desmembrado en este ensayo, son las que encabezan nuestras demandas,  de las cuales no estamos satisfechos como jóvenes pues no se han tomado con el peso que deberían tener. Ello es lo que nos aleja cada día más de la política, pues vemos que nuestras peticiones son ignoradas y nuestros esfuerzos son en vano.
Cito nuevamente a Fernando Atria y su libro, quien sostiene:
[…] Es la íntima relación con la lucha y los anhelos de millones lo que hace de un ejercicio intelectual como el suyo una poderosísima herramienta política. ¿Herramienta para qué? Bueno, para que no puedan seguir tratando como niños a todos quienes se cansaron de bailar el baile de los que sobran y hoy trabajan por construir una nueva mayoría social y política que cambie Chile.[…]


Bibliografía:
Fernando Atria. (2012). La Mala Educación. Chile: Catalonia.
Alejandro González-Llaguno. (2013). ¿La crisis de representación en el Chile de hoy?. El mostrador, Chile.
Deutsche Welle (www.dw.com), D. W. (2017, 7 noviembre). Chile: elecciones en plena crisis de representatividad. Recuperado de https://www.dw.com/es/chile-elecciones-en-plena-crisis-de-representatividad-pol%C3%ADtica/a-41286087
Atria, F. (2012, 13 junio). Ideas que defender, ideas que atacar – CIPER Chile. Recuperado de https://ciperchile.cl/2012/06/13/ideas-que-defender-ideas-que-atacar/
Atria, F. (2011, 25 julio). Introducción: La angustia del privilegiado. – CIPER Chile. Recuperado de https://ciperchile.cl/2011/07/25/10-lugares-comunes-falsos-sobre-la-educacion-chilena-y-una-propuesta-para-hacerlos-verdaderos/
La Participación Política de la Juventud. (2019, 27 febrero). Recuperado de https://www.iknowpolitics.org/es/discuss/e-discussions/la-participaci%C3%B3n-pol%C3%ADtica-de-la-juventud
Unicef. (2016, 14 septiembre). Los jovenes impulsan nuevas formas de participación en democracia. Recuperado de https://ciudadesamigas.org/la-democracia-nutrirse-las-nuevas-formas-participacion-politica-utilizadas-los-jovenes/
Venegas, J. Ignacio. (2017, 31 enero). ¿Por qué los jóvenes chilenos rechazan la política? Recuperado de https://www.eldesconcierto.cl/2017/01/31/por-que-los-jovenes-chilenos-rechazan-la-politica/